miércoles, 12 de octubre de 2011
¿Ya no duerme?
jueves, 31 de marzo de 2011
Cenizas
En aquella fotografía en la que extiendo los brazos como queriendo abrazar el mar, se sostiene sobre sus piernas una persona que poco y nada tiene que ver con mi “yo” del momento.
Pasan aproximadamente cinco millones de trenes por una estación cualquiera de Buenos Aires a lo largo de una década. Sin embargo en la vida de una persona y a lo largo de diez años, tengo mis serias dudas de que podamos llegar a contabilizar cinco millones de una misma cosa. Es que estar vivo se convierte en algo tan trivial, tan azaroso, y llegado un punto nos encontramos ciegos y en un lugar que no reconocemos pero que por momentos adquiere cierta similitud con el salón principal de un casino tejano.
Internet, celulares, fast food, twitter, películas, mujeres, hombres, niños, padres, madres, fútbol, facebook, fuckbook, notebook, macbook, música, cuerpos, dioses. Señoras y señores, es ahi donde se pulen los caracteres de la humanidad.
Y miro aquella fotografía, y me causo ternura. Yo no era más que una forma exenta de contenido. Un pote de caviar vacío. Un niño.
Existe un lugar al cual ya ni siquiera mis ojos quieren ir. Ese lugar, junto con la Muerte, constituye la única cosa a la que la humanidad no ha podido darle orden, sentido, dirección ni definición concreta. Ese lugar se llama Amor.
Si estimados lectores. Amor y Muerte son hermanitas prostitutas que seducen a la mísera raza humana con sus dotes de misterio, con el infalible objetivo de atrapar a sus presas ya sea a corto, mediano o largo plazo y dejarlas agonizantes en el desesperante ocaso de la reflexión.
En aquel entonces, yo pensaba mucho en el amor, aunque casi nada en la muerte.
jueves, 14 de octubre de 2010
domingo, 29 de agosto de 2010
memorias del aeropuerto 2/10
sábado, 26 de junio de 2010
memorias del aeropuerto... 1/10

Como era costumbre, había aguardado a que las chicas terminen de utilizar el baño para poder darme una ducha y sacarme los restos de arena y sal que me traía encima. Luego de una prolongada pero prudente espera, finalmente pude hacer uso del único baño que teníamos a disposición. Mientras me bañaba, María dedicaba su tiempo a cocinar la cena y Belén, que se había cansado de permanecer sentada en su cama pensando en las soluciones para los problemas del mundo, salió a dar una solitaria caminata por los alrededores seguramente analizando el motivo por el cual, según ella, Dios la había creado tan diferente a los demás seres humanos de la esfera terrestre. Mintaka, fiel a su estilo, se limitaba a poner en orden sus efectos personales que dispersos se acumulaban en algún lugar de su dormitorio. Cuando finalmente salí del baño, ya vestido y con un hambre voraz, note que de repente un llamativo silencio se había adueñado del lugar. Me asome a la cocina y note que María no estaba. De Belén tampoco había rastros. Entonces camine unos seis pasos hasta el dormitorio y mezcla de dulzura y miedo fue lo que sentí al ver la imagen de Mintaka sentada en la cama y jugueteando con mi encendedor que alumbraba solo el lado derecho de su rostro mientras sus dedos impacientes, prendían una y otra vez la sólida llama que de él se desprendía. Al notar mi presencia alzo la mirada y con una media sonrisa rompió el silencio.
- Ven, acércate, siéntate conmigo, hay algo que quiero decirte - me dijo
- ¿Donde están las demás? – pregunte
- Han salido, fueron a caminar. Se ve que no pueden estar mucho tiempo encerradas, ya conoces a María, tan inquieta…
- Bien, entonces aprovechemos, no necesitamos escondernos, podemos hablar sin miedos y abrazarnos y besarnos y…
- Te dije que hay algo que quiero decirte, es importante y necesito que me escuches con mucha atención
- Está bien, cuéntame lo que quieras, te escucho – la mire con intriga y por un momento me detuve a contemplar el brillo de sus ojos y de no haber sido por su rápida respuesta juraría que había visto el reflejo de mis pupilas dilatadas en las suyas.
- ¿Puedes observar esta llama? – hizo luz con el encendedor que tenía en la mano.
- Sí, claro. ¿Qué hay con ella?
- No la estás observando, solo la miras. Existe una diferencia muy grande entre mirar y observar, necesito que la observes. ¿Puedes observarla?
- Porque mejor no me dices lo que te traes entre manos y ya. – respondí impaciente.
- Quiero que observes la solidez con la que se forma esta llama, desde el momento en que se inicia en la boca del encendedor, hasta la punta curva en la que finaliza. Fíjate la perfección con la que se forma. No presenta puntos de fuga. Es entera y segura. ¿lo ves?
- Si claro, me doy cuenta, pero ¿qué hay con todo esto?
- Así también soy yo Gabriel. Siempre me considere una mujer entera, cabal, segura de sí misma y de decisiones firmes y sentimientos equilibrados. Nunca nadie doblo mis pensamientos y tampoco nadie nunca ha podido atentar contra mis principios, mi integridad moral y mis convicciones. Me han educado de esta manera, y es la forma en la que he crecido. Pero al observar esta llama y sentirme tan identificada con ella, me di cuenta de que en la punta en la que termina el fuego de ella, hay una pequeña fuga de gas, un reducido espacio por el que puede entrar o salir cualquier partícula de aire.
- Estás un poco metafórica, y si bien podría ser culpa mía debido a que mi espíritu artístico te rodea a cada segundo, me gustaría que vayas al punto – dije.
- Lo que quiero decirte es que ese reducido espacio de mi estructura es el lugar por donde has entrado tú. Y al igual que la llama de este encendedor, me has encontrado vulnerable en un aspecto, y gracias a eso he descubierto un gran vacío emocional dentro de mi persona. Hasta que te conocí a ti, y ahora siento que ese vacío está tan lleno, porque a cada segundo que pasa me haces sentir especial, me haces sentir querida y amada, mas allá de que en este momento mi amor no pueda corresponderte de la manera en la que tú te mereces. Y en verdad siento que pase lo que pase, mi corazón nunca más se volverá a vaciar. – sus ojos se llenaron de lágrimas y sin darnos cuenta nuestras manos estaban agarradas entre sí.
- Lo que me dices es hermoso, me llena de alegría saber que todo lo que hago y siento por ti te llena el corazón y el alma de emociones. ¿Pero cómo puedes está tan segura de que esto no terminará y de que tu corazón no volverá a vaciarse? Podrías olvidarte de mí alguna vez, ¿o no? – los labios me temblaban.
- Gabriel – me miro fijo
- Mintaka – le devolví los ojos
- El corazón de una mujer es el mar más profundo que existe…
jueves, 18 de febrero de 2010
a vos también se te extraña...
en el preciso momento de una debacle emocional
el menos esperado de todos los llamados
el angel gabriel de maría
el michael corleone de carlo
una pausa oxigenada
una lágrima fucsia
un tratado de paz
entre la vida
y yo
tenías algo en la voz
algo de loco y narcótico
seguro también tenias barba
tu cocina dos gatos o miles mas
primer piso
timbre musiquita
tumba giratoria de automóviles
cocacolazero
¿silenciosas tardes?
tenías algo en la voz
algo que me dio vida
tenías buenos aires
y por el tubito del teléfono
los tenía yo también
es cierto que aca no existen
barcitos de pasta romana
y afiches de películas
freud no tiene barrio
y las universidades
no tienen pelotudos
asi como voz del sur
me llegan tus ecos de añoranza
disfrazados de mario puzzo
y de una risa macabra
que intenta disimular
hay mucho para hablar
te mostraste en el momento exacto
y aunque en esta época del año
no soy tan porteño como te gustaría
cuando pienso en nietzche y sabina
a vos también se te extraña
miércoles, 20 de enero de 2010
literatura cruda

silencio
nada te turbe
nada te espante
dios no se muda
solo habla para decir
que con tal de resguardar mi corona
haría lo imposible
aunque a costas de ensuciar mi pene
sea
2
vacío
ese espacio convexo
en donde ya nada encuentra pared
todo es nada
es negro y blanco
como el guardapolvos de un amor
que escupe desprecio
un miércoles por la noche
3
enero
eres paradójico enero
una puta rencorosa
que me pasa la factura
como si un año atrás
me hubiese nutrido de todas tus esperanzas
dejándote enero agónico
planeando tu venganza
4
tu
la de carácter de perro
y piernas magmáticas
la de corazón camaleónico, tu
estas durmiendo
en silencio
en vacío
en enero
mientras yo me consuelo
con una botella de la farruca
con los restos de una navidad
insípida
lunes, 9 de noviembre de 2009
Domingo, domingo...
Yo soy de esos estudiantes que viven en un mono ambiente, sin muchos lujos y sin mayor exigencia que la de ponerse al día con las surtidas lecciones de la universidad, y es tal vez por este motivo y por mi condición, que el computador se encuentra a tan solo cinco pasos de mi cama. Es como si la habitación y el escritorio estuviesen contenidos en un solo lugar, al igual que la cocina y el comedor, que se le unen de manera celosa, como queriendo abarcar todo de mi, dentro de una singularidad espacial que por momentos me deprime.
Tengo un divertido software de mensajes de texto en el escritorio del ordenador. Mediante él puedo comunicarme de manera directa y personal con toda la gente de mi país que posea teléfonos móviles de la compañía "tigo", y lo mejor de todo es que ellos pueden responder en cuestión de segundos cada una de mis inquietudes, con un solo mensaje. Creo que este avance tecnológico puede ejemplificar de manera moderna a la revolución de Martín Lutero en la búsqueda del individualismo divino entre una persona cualquiera y Dios. Pero lo cierto y concreto es que ni yo soy Lutero, ni mi novia es Dios. Asi que sin más ánimos de filosofía dominical, me dispongo a hacer doble click sobre su nombre, que se adhiere a lo largo de una extensa lista de contactos que parecieran pelearse unos con otros por el derecho de ser seleccionados en este preciso momento.
Se extiende una vulnerable penumbra a lo largo de este multiespacio de cuatro paredes. Es que las cortinas permanecen cerradas y los potentes rayos del sol la golpean como queriendo evidenciar aquí adentro la alegría que este domingo se trae entre manos. Pero las cortinas permanecen cerradas, y esto es porque no puedo tolerar la capa de polvo que cubre a mi costoso piano que se evidencia cuando la luz del día lo toca. Entonces, así en penumbras, comienzo a teclear un romántico mensaje, en respuesta a aquellas dulces palabras de añoranza. Todo permanece quieto.
En la espera de una nueva respuesta, se me da por husmear la lista de personas que se encuentran conectadas en mi cuenta de Windows Live Messenger. Hay varias: está Mel, está Ali, están Gabu y Larissa. Están Giselle, Celi y Cecile. Están Chechu, Dapo y mi tía. Mis ojos siguen bajando y se detienen cuando diviso a un amigo de la infancia. Él es uno de esos hombres que madruga y desde las seis de la mañana no hace otra cosa que pensar cuál es la mejor manera de ganar dinero en ese día. Tal vez en lugar de ser un artista, en algún momento de mi vida me hubiese gustado ser como Jorge.
Sin más preámbulos, me dispongo a entablar una rápida conversación con él en la cual, luego de recordarme que la cantidad de trabajo que tiene encima se asemeja a la cantidad de trabajo de una prostituta rubia y de ojos verdes, remata la charla con la siguiente frase: “los que no trabajan, es porque no buscan trabajo, porque son débiles de mente, cuerpo y espíritu”. En un momento todo mi cuerpo se detiene y mi mente solitaria y ávida comienza a trabajar en silencio. Yo vengo de un país en el que la dignidad se mide con la avasallante vara del trabajo, pero en este instante de quietud, toda mi humanidad llora la corrupción de una sociedad joven y virgen, que al igual que una garrapata dentro del pelaje de un animal peligroso, lo absorbe todo, hasta el punto de condenar a la diferenciación vocacional de otros bajo el rótulo de “débiles de mente, cuerpo y espíritu”. Por unos segundos, recuerdo el holocausto, y siento nauseas.
La gente pierde el tiempo tratando de encontrar la manera en que vida funciona, la lógica de ella. En lo personal, considero que ni mi abuelo, con sus ochenta y cinco años de edad, ha conseguido encontrar la respuesta de esta intrínseca pregunta. Creo que en el fondo, todos sabemos que la vida funciona como se le antoja y en el momento que se le antoja. El resto es pura mierda.
Durante la época en la que trabajaba en el estudio de grabación de mi tío, solía dedicarme a grabar pistas y a su posterior edición. Cada vez que algún error informático se presentaba, el software de producción de audio que utilizaba, emitía un sonido que me producía una mezcla de intriga y ansiedad. Similar a este, es el sonido que emite mi ordenador portátil cuando mi novia me responde el mensaje que le había escrito minutos atrás. Ella es tan encantadora, que con unas pocas palabras consiguió que dejara de lado por completo las nefastas declaraciones de Jorge, y no pudiera pensar en otra cosa que no sea la curva de su amplia sonrisa haciendo perfecta armonía con la leve desviación de su ceja derecha. Esta imagen es capaz de dividir cada uno de los espacios de este departamento, convertirlos en habitaciones independientes y ubicarme en cada una de ellas de manera simultánea. Si hay algo incontrolable en mi vida, es el amor que siento hacia ella.
¿Qué sería de este domingo sin tu mirada de amor, princesa? ¿Qué sería de mi en medio de esta soledad, en medio de este dilema en el que por momentos juego a saberlo todo y por momento me siento más ignorante que tu sobrino Juan Pablo? ¿Qué sería de mi amistad con Jorge luego de sus palabras que me producen una cólera insostenible, si no tuviera tu histérica voz, amor de mis eternidades? He decidido compartir con este domingo su alegría, porque sé que del otro lado de mi ordenador portátil, tu respiras por nuestro amor. Gracias, por siempre.
miércoles, 14 de octubre de 2009
mujer mía y lejanía
mi corazón late con cordura
cierro los ojos y suspiro
profundo, seguro
y como si el aire estuviese contenido
de ti toda y de tu vida
me lleno del aura tuya
mujer mía y lejanía
en la oscuridad
de mis caídos párpados
se dibuja tu silueta clara
¿cuánto espacio hay entre el mundo
en que te encuentras y mi almohada?
desde el borde de tu cuello
y hasta el límite de tu alma
quieren reposar mi besos
mujer mía y amada
esta primavera tiene
aires revolucionarios
dios, más dios que nunca
su milagro nos regala
imagínanos, princesa,
en este instante vacío de ira
imagina ansiosos nuestros brazos
de que llegue aquel día,
¿es el tiempo quien nos mata
o es el tiempo quien nos guía?
no te alarmes, te sugiero
mujer mía y lejanía
ahora el sueño me aprisiona
y de ti siento deseos
tanta luna entre nosotros
se ha ocultado por celos
en el cielo permanecen
tu, yo y tres estrellas fijas
en mi pecho grita tu eco
exigiendo compañía
mas te pido, tren eterno,
distensiones nuestras vías
porque a bordo ya me encuentro
mujer mía y lejanía
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Ensayo sobre un amor de verano
El tiempo pasa. Los meses, los días, las horas, hasta los segundos, se mueven con ligereza y velocidad sobre una línea temporal que ha encontrado una nueva forma desde aquél ínfimo instante en el que por primera vez mi alma respiró del mismo aire que del alma tuya.
¡Cuánta fuerza llevas contenida, tiempo de nuestras almas, aire de nuestras vidas! En este tiempo, querida princesa, he aprendido que mientras más empeño pongo en ocultar aquello que se me es dado mediante la naturaleza del amar, el avasallante andar del tiempo se nutre, aún más, de una caprichosa fortaleza, de una inquebrantable resistencia que se asemeja a la resistencia de una mujer ante el inminente peligro de ser violada. No existe peor agonía que la de un amor sin correspondencia ni destinatario, y no existe peor enemigo que el desamor de un hombre que todavía conserva la fe. A la larga, la vulnerabilidad de esta dicotomía, hace que la situación no pueda terminar en otra cosa que no sea esta: cierro los ojos, respiro profundo, sigo amándote…
El verano se nos escurre de las manos y no nos queda más que un presente vacío de piel pero rebosante de recuerdos. Contigo aprendí que en verano el amor es generoso, es como Jesucristo multiplicando panes para la multitud, solo que a diferencia de él, este verano se ha encargado de multiplicar los ecos de nuestro amor hasta el punto de verse rebozado. Es por eso que hasta hoy, una primavera después, sigue impreso en mi pecho la marca que dejo el calor de tu cuerpo aquella mañana calurosa en la que nuestras almas se suicidaron, se mataron en un abrazo ciego, por primera vez.
Toda verdadera historia de amor debe de poseer un elemento trágico, un pequeño momento, tan minúsculo como un grano de mostaza. Ese momento en el que un desenlace feliz, inevitablemente, se ve quebrantado por la intervención de un elemento que es ajeno del contexto, que no encuentra cabida en la historia, pero que más allá de su falta de pertenencia, de manera pertinaz, insistente e incisiva, se involucra en ella. En aquella mañana de verano, sin embargo, nuestras almas suicidas eran incapaces de entender este asunto de la tragedia. Todo se reducía a una taza de té, a la ropa, al miedo, a la curiosidad, a la misteriosa fuerza que empujaba a nuestros cuerpos uno contra otro. Ahora comprendo a la gente cuando de manera cotidiana habla del amor como “un amor ciego”, como si la frase fuese parte de un discurso vulgar y cotidiano al que la mayoría de las personas harían caso omiso al escucharlo. Quizás por una cuestión de costumbre o quizás por una cuestión de orgullo. Lo cierto es que mientras más involucrado se está dentro de una historia de amor, menos capacidad tenemos de divisar a la tragedia que por añadidura la persigue a todos lados como si fuese la sombra misma de la sombra de un enamorado. Definitivamente, el amor es ciego.
martes, 8 de septiembre de 2009
asociación creativa
Mirada, contigo es luz.
Musica
Miran a oscuras al pasado.
Nada
mid
miércoles, 26 de agosto de 2009
tu sexo, mi sexo

lunes, 24 de agosto de 2009
plagio de un sueño
siete y veinte de la mañana
hora local;
buenos aires
veinticuatro de agosto de dos mil nueve
princesa
¿debo perder el tiempo
hablándote de mi cotidaneidad?
probablemente empezaría
hablando del pintoresco domingo porteño
que anoche viví con unos amigos
de la infancia
hablaría de ti un poco
mediante un discurso
que permanece insistente
y caprichoso;
oculto y fiel...
si esto no es un sueño
se le ha de parecer.
así, seguramente, princesa
grita la voz sorda de tu juicio
desde adentro
querida mariposa
yo empiezo a escribirte cartas
tu no estas durmiendo
deja vu
tus ojos se apresuran
buscan una promesa
llenos de ansiedad
leen
se mueven con ligereza
ágiles
avanzan sobre las lineas
de un plagio literario
que no encuentra par
que no encuentra
espejo
¡este es el tiempo
del tiempo que nos falta!
y cuando acabe
puedo ser príncipe
princesa
tus ojos se apuran
aún más
si esto no es un sueño
se le ha de parecer
puedo hablarte
de sexo
y tal vez te sientas
aún más despierta
o aún más alarmada
¡no lo hicimos!
mis valijas no son tan grandes
pero hubiésemos cabido
¡No lo hicimos!
permíteme decirte,
princesa de mi sexo,
que tal vez para nosotros
el amor se hace y el sexo
se siente
ha salido el sol
buenos aires se despereza
un anciano tiene cara de triste
porque se quedo sin medialunas
estoy engripado
y no es porcina
una mirada susurra
a mis espaldas
el eco de tu piel
sigue vacío
posdata
san Pablo ha sido uno de los hombres de mayor inspiración, sensibilidad y convicción de la historia de la humanidad al punto de que ha logrado convencer a la mayoría del mundo acerca de las creencias y de la divinidad de un hombre al que hacían llamar el mesías... esta labor termina resultando de notable facilidad a la hora de compararla con la del ángel Gabriel, que debió dejar de lado todo tipo de emociones para poder anunciar a maría que sería despojada de sus derechos de mujer...
"a veces resulta difícil tener un poco de santo y otro poco de ángel"
sábado, 22 de agosto de 2009
idea
escribimos una carta
estimado olvido:
queda usted
cordialmente invitado
a nuestro encuentro
de hoy
debo borrar
todo lo vivido
callar todas las palabras
que hacen eco
para siempre
en mi cabeza
retumban
debo borrar cada sonrisa
cada mirada
cada gesto
cada retazo de piel suya
que quedó pegada en la mía
inyectarme
una jeringa a el corazón
succionar todo
lo que su amor dejo
contenido en él
vaciarlo
dejarlo simplemente así
hasta algún otro
otro
meter mis canciones
en la abandonada biblioteca
de aquello que el tiempo
deja por el camino
excedida de polvo
donde el aire nunca es puro
donde no se puede cantar
al final de cuentas
solo queda mi guitarra
mis manos
mi voz
mis palabras
dueñas de nada
de nadie
de si mismas
solo quedan
mis ojos
y mi boca
mirando a un espejo
hablando a la pared
gritando:
¡el amor
es un eclipse solar !
el mundo entero se cubre los ojos
por miedo a que dañe sus
hipócritas vistas
un espacio para aquel que de mi habla, desde afuera
crecí acostumbrado a escuchar la frase que dice "no hay mejor opinión que la de un tercero"...
asumo que mi sombra se lo tomo en serio
yo soy músico...
mi sombra poetisa...
saludos
pablogabriel