jueves, 14 de octubre de 2010

domingo, 29 de agosto de 2010

memorias del aeropuerto 2/10

Todavía puedo reconocer las imágenes de las emociones que nos perseguían en aquellos días. Pareciera que en ese entonces una parte de mi alma se hubiese desprendido del contexto y, como la tercera parte excluida de un sigiloso y efusivo encuentro, tomó fotografía de cada sensación que circulaba alrededor de mi cuerpo y el suyo, en el preciso instante en el que un escritor frustrado empezaba a coleccionar las memorias de un aeropuerto cada vez mas vacío de ira.

sábado, 26 de junio de 2010

memorias del aeropuerto... 1/10


De a poco caía la noche sobre aquel lugar en el que ni ella ni yo habíamos imaginado jamás compartir el verano. La extensa playa que abrazaba al pueblo de punta a punta como cortejando celosamente los inicios de un amor en potencia, ya había perdido casi toda la luminosidad de aquel día tan soleado, en el que tanto mi espalda como las espaldas de María, Belén y Mintaka habían padecido las consecuencias de ello. Ahora una tenue penumbra cubría a la costa entera y mientras el reflejo de la luna sobre el mar simulaba un desfile de olas de plata, la brisa del viento que arrastraba partículas de sal hasta la puerta de nuestro departamento me hacía sentir la leve impresión de que esta noche no sería igual a las noches anteriores.

Como era costumbre, había aguardado a que las chicas terminen de utilizar el baño para poder darme una ducha y sacarme los restos de arena y sal que me traía encima. Luego de una prolongada pero prudente espera, finalmente pude hacer uso del único baño que teníamos a disposición. Mientras me bañaba, María dedicaba su tiempo a cocinar la cena y Belén, que se había cansado de permanecer sentada en su cama pensando en las soluciones para los problemas del mundo, salió a dar una solitaria caminata por los alrededores seguramente analizando el motivo por el cual, según ella, Dios la había creado tan diferente a los demás seres humanos de la esfera terrestre. Mintaka, fiel a su estilo, se limitaba a poner en orden sus efectos personales que dispersos se acumulaban en algún lugar de su dormitorio. Cuando finalmente salí del baño, ya vestido y con un hambre voraz, note que de repente un llamativo silencio se había adueñado del lugar. Me asome a la cocina y note que María no estaba. De Belén tampoco había rastros. Entonces camine unos seis pasos hasta el dormitorio y mezcla de dulzura y miedo fue lo que sentí al ver la imagen de Mintaka sentada en la cama y jugueteando con mi encendedor que alumbraba solo el lado derecho de su rostro mientras sus dedos impacientes, prendían una y otra vez la sólida llama que de él se desprendía. Al notar mi presencia alzo la mirada y con una media sonrisa rompió el silencio.
- Ven, acércate, siéntate conmigo, hay algo que quiero decirte - me dijo
- ¿Donde están las demás? – pregunte
- Han salido, fueron a caminar. Se ve que no pueden estar mucho tiempo encerradas, ya conoces a María, tan inquieta…
- Bien, entonces aprovechemos, no necesitamos escondernos, podemos hablar sin miedos y abrazarnos y besarnos y…
- Te dije que hay algo que quiero decirte, es importante y necesito que me escuches con mucha atención
- Está bien, cuéntame lo que quieras, te escucho – la mire con intriga y por un momento me detuve a contemplar el brillo de sus ojos y de no haber sido por su rápida respuesta juraría que había visto el reflejo de mis pupilas dilatadas en las suyas.
- ¿Puedes observar esta llama? – hizo luz con el encendedor que tenía en la mano.
- Sí, claro. ¿Qué hay con ella?
- No la estás observando, solo la miras. Existe una diferencia muy grande entre mirar y observar, necesito que la observes. ¿Puedes observarla?
- Porque mejor no me dices lo que te traes entre manos y ya. – respondí impaciente.
- Quiero que observes la solidez con la que se forma esta llama, desde el momento en que se inicia en la boca del encendedor, hasta la punta curva en la que finaliza. Fíjate la perfección con la que se forma. No presenta puntos de fuga. Es entera y segura. ¿lo ves?
- Si claro, me doy cuenta, pero ¿qué hay con todo esto?
- Así también soy yo Gabriel. Siempre me considere una mujer entera, cabal, segura de sí misma y de decisiones firmes y sentimientos equilibrados. Nunca nadie doblo mis pensamientos y tampoco nadie nunca ha podido atentar contra mis principios, mi integridad moral y mis convicciones. Me han educado de esta manera, y es la forma en la que he crecido. Pero al observar esta llama y sentirme tan identificada con ella, me di cuenta de que en la punta en la que termina el fuego de ella, hay una pequeña fuga de gas, un reducido espacio por el que puede entrar o salir cualquier partícula de aire.
- Estás un poco metafórica, y si bien podría ser culpa mía debido a que mi espíritu artístico te rodea a cada segundo, me gustaría que vayas al punto – dije.
- Lo que quiero decirte es que ese reducido espacio de mi estructura es el lugar por donde has entrado tú. Y al igual que la llama de este encendedor, me has encontrado vulnerable en un aspecto, y gracias a eso he descubierto un gran vacío emocional dentro de mi persona. Hasta que te conocí a ti, y ahora siento que ese vacío está tan lleno, porque a cada segundo que pasa me haces sentir especial, me haces sentir querida y amada, mas allá de que en este momento mi amor no pueda corresponderte de la manera en la que tú te mereces. Y en verdad siento que pase lo que pase, mi corazón nunca más se volverá a vaciar. – sus ojos se llenaron de lágrimas y sin darnos cuenta nuestras manos estaban agarradas entre sí.
- Lo que me dices es hermoso, me llena de alegría saber que todo lo que hago y siento por ti te llena el corazón y el alma de emociones. ¿Pero cómo puedes está tan segura de que esto no terminará y de que tu corazón no volverá a vaciarse? Podrías olvidarte de mí alguna vez, ¿o no? – los labios me temblaban.
- Gabriel – me miro fijo
- Mintaka – le devolví los ojos
- El corazón de una mujer es el mar más profundo que existe…

jueves, 18 de febrero de 2010

a vos también se te extraña...

como si te haya enviado dios
en el preciso momento de una debacle emocional
el menos esperado de todos los llamados
el angel gabriel de maría
el michael corleone de carlo
una pausa oxigenada
una lágrima fucsia
un tratado de paz
entre la vida
y yo

tenías algo en la voz
algo de loco y narcótico
seguro también tenias barba
tu cocina dos gatos o miles mas
primer piso
timbre musiquita
tumba giratoria de automóviles
cocacolazero
¿silenciosas tardes?
tenías algo en la voz
algo que me dio vida

tenías buenos aires
y por el tubito del teléfono
los tenía yo también
es cierto que aca no existen
barcitos de pasta romana
y afiches de películas
freud no tiene barrio
y las universidades
no tienen pelotudos

asi como voz del sur
me llegan tus ecos de añoranza
disfrazados de mario puzzo
y de una risa macabra
que intenta disimular

hay mucho para hablar
te mostraste en el momento exacto
y aunque en esta época del año
no soy tan porteño como te gustaría
cuando pienso en nietzche y sabina
a vos también se te extraña

miércoles, 20 de enero de 2010

literatura cruda


1

silencio
nada te turbe
nada te espante
dios no se muda
solo habla para decir
que con tal de resguardar mi corona
haría lo imposible
aunque a costas de ensuciar mi pene
sea

2

vacío
ese espacio convexo
en donde ya nada encuentra pared
todo es nada
es negro y blanco
como el guardapolvos de un amor
que escupe desprecio
un miércoles por la noche

3

enero
eres paradójico enero
una puta rencorosa
que me pasa la factura
como si un año atrás
me hubiese nutrido de todas tus esperanzas
dejándote enero agónico
planeando tu venganza

4

tu
la de carácter de perro
y piernas magmáticas
la de corazón camaleónico, tu
estas durmiendo
en silencio
en vacío
en enero
mientras yo me consuelo
con una botella de la farruca
con los restos de una navidad
insípida